Hola a todos,
Sé que muchos no estarán de acuerdo conmigo, pero no
es necesario. La forma en que nos manipulan —cómo nos engañan con valores
patrióticos, fe y frases nobles— no es más que parte de un absurdo teatro
político. Aquellos que no apoyan este "circo" se convierten
instantáneamente en enemigos: se les cuelgan etiquetas de
"putinistas" o antiestatales, y son arrastrados por el lodo. Nada
nuevo desde los tiempos de El extranjero de Albert Camus: a quienes no se
ajustan a las normas sociales, simplemente se les descarta.
A continuación, presento las ideas parafraseadas de
Jacque Fresco, un pensador y activista social del siglo XX que, en mi opinión,
es sumamente importante. No queramos ser héroes, porque el heroísmo suele
significar lucha, violencia y sangre.
La persona religiosa que aprueba la guerra y el
armamentismo está siendo engañada por un sistema que le ha enseñado a creer en
las palabras, pero no en su significado. Repite "no matarás", pero
justifica las bombas. Habla del amor al prójimo, pero observa con calma cómo
ese "prójimo" se convierte en enemigo solo porque vive al otro lado
de una frontera. Esto no es fe. Es programación.
La enseñanza de Jesús fue simple y radical: no mates,
no dañes, ama, perdona. En ella no había excepciones como: "a menos que
sea una guerra", "a menos que sea por el interés del Estado" o
"por defensa". Estas excepciones no fueron creadas por Dios, sino por
estructuras de poder que necesitaban soldados obedientes en lugar de individuos
conscientes.
La persona religiosa que bendice las armas no cree en
Dios, sino en símbolos, banderas y autoridades. Cree porque tiene miedo de no
creer. Si Dios es amor que todo lo abarca, ¿cómo se puede conciliar eso con los
explosivos? Si la vida humana es sagrada, ¿cómo se puede arrebatar
"legalmente"? Estas son contradicciones lógicas que desaparecerían en
un instante si la gente empezara a pensar en lugar de obedecer.
El problema no es la religión. El problema es el dogma
sin comprensión. La fe, separada del pensamiento crítico, se vuelve más
peligrosa que cualquier arma, porque le permite al hombre matar con la
conciencia tranquila. Jesús nunca llamó a crear ejércitos; llamó a cambiar la
conciencia. Pero cambiar la conciencia es difícil, mientras que fabricar un
tanque es fácil. Por eso, la civilización eligió el acero en lugar de la
sabiduría.
Mientras la gente rece por la paz pero pague impuestos
para la guerra, nada cambiará. Una persona verdaderamente espiritual no
pregunta: "¿qué bando tiene razón?". Pregunta: "¿por qué existen
los bandos en absoluto?". Solo entonces comienza la verdadera fe: no en
una institución, sino en la humanidad.
Alma Rebelde

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