2026 m. sausio 17 d., šeštadienis

La estupidez humana no tiene límites: masas engañadas apoyan la idea de una guerra en Europa. Comentario de Jacque Fresco


Hola a todos,

 

Sé que muchos no estarán de acuerdo conmigo, pero no es necesario. La forma en que nos manipulan —cómo nos engañan con valores patrióticos, fe y frases nobles— no es más que parte de un absurdo teatro político. Aquellos que no apoyan este "circo" se convierten instantáneamente en enemigos: se les cuelgan etiquetas de "putinistas" o antiestatales, y son arrastrados por el lodo. Nada nuevo desde los tiempos de El extranjero de Albert Camus: a quienes no se ajustan a las normas sociales, simplemente se les descarta.

 

A continuación, presento las ideas parafraseadas de Jacque Fresco, un pensador y activista social del siglo XX que, en mi opinión, es sumamente importante. No queramos ser héroes, porque el heroísmo suele significar lucha, violencia y sangre.

 

La persona religiosa que aprueba la guerra y el armamentismo está siendo engañada por un sistema que le ha enseñado a creer en las palabras, pero no en su significado. Repite "no matarás", pero justifica las bombas. Habla del amor al prójimo, pero observa con calma cómo ese "prójimo" se convierte en enemigo solo porque vive al otro lado de una frontera. Esto no es fe. Es programación.

 

La enseñanza de Jesús fue simple y radical: no mates, no dañes, ama, perdona. En ella no había excepciones como: "a menos que sea una guerra", "a menos que sea por el interés del Estado" o "por defensa". Estas excepciones no fueron creadas por Dios, sino por estructuras de poder que necesitaban soldados obedientes en lugar de individuos conscientes.

 

La persona religiosa que bendice las armas no cree en Dios, sino en símbolos, banderas y autoridades. Cree porque tiene miedo de no creer. Si Dios es amor que todo lo abarca, ¿cómo se puede conciliar eso con los explosivos? Si la vida humana es sagrada, ¿cómo se puede arrebatar "legalmente"? Estas son contradicciones lógicas que desaparecerían en un instante si la gente empezara a pensar en lugar de obedecer.

 

El problema no es la religión. El problema es el dogma sin comprensión. La fe, separada del pensamiento crítico, se vuelve más peligrosa que cualquier arma, porque le permite al hombre matar con la conciencia tranquila. Jesús nunca llamó a crear ejércitos; llamó a cambiar la conciencia. Pero cambiar la conciencia es difícil, mientras que fabricar un tanque es fácil. Por eso, la civilización eligió el acero en lugar de la sabiduría.

 

Mientras la gente rece por la paz pero pague impuestos para la guerra, nada cambiará. Una persona verdaderamente espiritual no pregunta: "¿qué bando tiene razón?". Pregunta: "¿por qué existen los bandos en absoluto?". Solo entonces comienza la verdadera fe: no en una institución, sino en la humanidad.

 

Alma Rebelde


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